Cuando se habla de la Independencia de Cundinamarca, la mayoría piensa en libros de historia y en Antonio Nariño. Sin embargo, pocos imaginan que ese mismo espíritu de libertad terminaría dando origen, décadas después, a una empresa que hoy produce uno de los aguardientes más reconocidos de Colombia y ayuda a financiar la salud y la educación del departamento.
La Independencia de Cundinamarca, declarada el 16 de julio de 1813, marcó el primer rompimiento definitivo con la corona española en la Nueva Granada, según diversos historiadores. Más de dos siglos después, ese legado sigue vivo en instituciones que nacieron para fortalecer la autonomía del departamento.
De declarar la libertad a construir un patrimonio para Cundinamarca
La declaración fue liderada por Antonio Nariño, quien presentó el acto de independencia ante el Serenísimo Colegio Electoral del entonces Estado de Cundinamarca.
Desde ese momento, el territorio adoptó símbolos propios como la bandera, el escudo y la banda presidencial. Además, comenzó a consolidar una identidad política independiente que marcaría su desarrollo durante los años siguientes.
La empresa que transformó la historia en desarrollo
Décadas después nació la Empresa de Licores de Cundinamarca (ELC).
Fue creada en 1905 por iniciativa del gobernador Agustín Morales. En sus primeros años fabricaba perfumes y esencias. Sin embargo, con el tiempo evolucionó hasta convertirse en una de las empresas públicas más importantes del país.
En 1931 inició la producción de licores y, desde 1958, funciona como Empresa Industrial y Comercial del Estado.
El nacimiento del Aguardiente Néctar
La historia de la empresa también estuvo marcada por grandes desafíos.
Su antigua planta fue destruida durante los hechos del 9 de abril de 1948. A pesar de ello, logró reconstruirse y seguir creciendo.
En 1962 presentó al mercado el Aguardiente Néctar, una marca que con los años se convirtió en una de las más reconocidas y tradicionales de Colombia.
Además, en 2016, la producción se trasladó al municipio de Cota, donde hoy opera la planta licorera más grande y tecnificada de América Latina.
Cada botella ayuda a financiar hospitales y colegios
Detrás de cada botella de Aguardiente Néctar y Ron Santa Fe hay una historia que muchos desconocen.
Como monopolio rentístico departamental, los recursos obtenidos por la Empresa de Licores de Cundinamarca se destinan, por ley, a fortalecer los sectores de salud y educación en los 116 municipios del departamento.
Por eso, cada compra también representa un aporte para programas que benefician a miles de familias cundinamarquesas.
Una historia que sigue escribiéndose
El gerente general de la Empresa de Licores de Cundinamarca, Nicolás Forero Obregón, aseguró que el aniversario recuerda el carácter autónomo del departamento.
“El 16 de julio nos recuerda que Cundinamarca ha sido, desde 1813, un territorio que decide su propio destino. La Empresa de Licores lleva ese mismo espíritu en su historia, nació de este departamento hace 121 años, ha crecido con él y cada producto que sale de nuestra planta en Cota vuelve a los cundinamarqueses en forma de salud y educación”.
La Independencia de Cundinamarca dejó mucho más que una fecha histórica
Hoy, la Independencia de Cundinamarca no solo recuerda el momento en que el departamento decidió escribir su propio destino. También explica el origen de instituciones que continúan impulsando el desarrollo regional.
Más de 200 años después, esa historia sigue presente en cada proyecto financiado con recursos públicos y en una empresa que convirtió una tradición licorera en bienestar para millones de cundinamarqueses.

